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» » » » » LOS FUNDAMENTALISTAS Y EL ROCANROL DEL PAÍS


Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado explotaron el Malvinas Argentinas con dos fechas en las que repasaron éxitos de Los Redondos y del Indio Solari.

Desde el distanciamiento del Indio Solari de los escenarios allá por 2017, quedó un vacío en su público que difícilmente logre llenarse. Sin embargo, durante el año pasado, el estado de salud de Martín Carrizo y la necesidad de conseguir fondos para poder ayudarlo en su tratamiento hicieron que Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado armen una fecha propia que, en principio, iba a ser en Groove, pero mutó al Estadio Malvinas Argentinas. La sorpresa, en este caso, fue ver al Indio apareciendo en pantalla, en algunos temas como si estuviera ahí, siendo uno con su banda.

Ahora, en los primeros meses del 2020, por suerte ya no es necesario que se arme la fecha por la salud del baterista, la cual está mejorando, pero las ganas de tocar de Los Fundamentalistas y la aprobación del público generaron dos shows en Buenos Aires y uno en Rosario, a realizarse a fin de mes. Sábado 7 y domingo 8 fueron, entonces, las fechas elegidas para que la fiebre redonda se adueñe de La Paternal.

Luego de un sábado con entradas agotadas, más de 10.000 personas volvieron a congregarse en el 
Malvinas para ver a la banda de su ídolo, con la esperanza y la expectativa de ver en qué tema podría hacerse presente, nuevamente, mediante las pantallas. Pasadas las 21:30, las luces se apagaron e inició ese ritual previo al comienzo del show. Luego del "Damas y caballeros: Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado", en voz del Indio, Nike es la cultura dio el puntapié inicial a una fiesta que se extendió por casi dos horas.

A lo largo de los más de 15 años que lleva su carrera solista, el Indio Solari ha logrado perfeccionar su banda hasta el punto máximo. Con una calidad envidiable y sin conflictos internos, cada uno de los que sale al show en vivo sabe disfrutar de su momento cantando o tocando, brillando individualmente y en todo el conjunto, haciendo que por momentos, incluso, se pueda prescindir de la presencia del cantante.

Entre los puntos altos de la noche se pueden destacar a Baltasar Comotto con su versión de Nueva Roma, a Fernando Nale llegando a un tono de voz casi similar al que alcanzaba el Indio en Preso en mi ciudad, a Luciana Palacios con Honolulu y Miguel Tallarita con Gualicho, permitiendo anunciar su solo de trompeta también. Párrafo

aparte para Pablo Sbaraglia, siendo tecladista, cantante o tocando la guitarra acústica, es quien más interactúa con el público, el que arenga a sus compañeros y hace que el alma y el espíritu del Indio esté presente ahí en el escenario.

Entre las pocas intervenciones que hubo desde el escenario al público, llegó la de Gaspar Benegas, en referencia al Día de la Mujer Trabajadora, una fecha que llega en un momento en el que, en nuestro país, asesinan a una mujer cada 14 horas. Por otro lado, luego de que el único invitado de la noche, Lucas Solari quien sumó su guitarra en Chau mohicano, abandonara el escenario, Sbaraglia anticipó To beef or not to beef afirmando: "A ver si hacemos las cosas bien para que los que se tuvieron que ir, en estos cuatro años, puedan volver a nuestra hermosa argentina".

Mientras la lista de temas ya se acercaba al número 20 de la noche, llegó lo que la mayoría esperaba: la aparición del Indio. En las pantallas apareció su inconfundible figura, mientras los músicos entonaron Salando las heridas.

Llegando ya al final, las luces se apagaron y cuando empezó La oscuridad apareció la verdadera sorpresa de la noche: desde las pantallas se podía ver al Indio Solari en el escenario, cantando,

moviéndose como toda la vida. Esto se logró mediante un holograma que lo proyectó en ese tema y en El callejón de los milagros (que contó con más gente arriba del escenario y sonó fielmente a la versión de estudio, dando una sensación de celebración).

Por último, Jijiji fue el cierre, como siempre (salvo en Olavarría en esta década y en Córdoba a principios del milenio) que permitió que más de diez mil personas volvieran contentas a su casa, a pesar de no haber visto en persona a uno de los músicos más importantes de nuestro rock nacional. Los Redondos y el Indio son historia viva, son una leyenda que se traspasa de generación en generación y, a pesar de que el cantante ya no pueda estar en el escenario, cuenta con una banda que está a la altura de su leyenda y un público que, mientras quiera mantener viva la llama de Patricio Rey, va a seguir acercándose a cada fecha.

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