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» » » ¿QUÉ TAN REPRESENTADAS ESTÁN LAS MUJERES Y LAS PERSONAS LGBTQ+ EN EL CINE?



Unimos distancias a través de WhatsApp con Federico Graziano y dialogamos sobre qué tan representadas están las mujeres y las personas LGBTQ+ en el cine. 


En el marco de un Mes del Orgullo diferente para todo el mundo, continuar reclamando por aquellos derechos que faltan se torna fundamental. La visibilidad LGBTQ+ forma parte de esos derechos y el cine a lo largo de la historia ha sido un canal para que ello suceda. Pero, ¿están verdaderamente representadxs?
Federico Graziano conectó su pasión por la escritura y el cine y luego de pasar por Cine, Dirección y Producción decidió formarse en Guión: "Me generaba ésto de creer que todo es posible en la ficción, de que hay un mundo donde pueden pasar otras cosas, quizás un tanto utópicas e idealistas, y eso es lo que me llevó a encontrarme con un problema: durante toda mi formación hubo un montón de cosas borradas de la historia. No estudiábamos directoras, ni guionistas, ni autoras de teoría. Me sentí estafado y comencé a investigar por mi cuenta".
Radicado en Barcelona busca educar en aquello que borraron a través de sus talleres de género y LGBT. Hoy dialogó con DPN.

Considerando al arte -al cine en este caso- como un reflejo de la sociedad, ¿cómo creés que han ido evolucionando estas representaciones con los cambios sociales?
-Yo creo que hubo una evolución, pero no sólo es mínima sino está completamente sobrestimada. Pareciera ser que por lo que se refleja desde ciertos lugares de los medios se han conquistado un montón de formas de representación de las mujeres y de las personas LGBTQ+. Uno escucha que el LGBTQ+ está por todos lados y no es así. Por otra parte hay una cuestión de la representación trágica de lxs personajes de este movimiento y esas son las películas que llegan a Hollywood y a los Oscar, por lo tanto son las más vistas. No me parece mal retratar eso porque es real y pasa, pero no es la única mirada posible. Hay como cierto morbo de la industria que baja esa mirada al hombre blanco heterosexual. Tenemos ejemplos como Moonlight (2016, Barry Jenkins), Secreto en la montaña (2005, Ang Lee) o Los muchachos no lloran (1999, Kimberly Peirce).
Con respecto a las mujeres, creo que ahora nos muestran superheroínas como Capitana Marvel (2019) o Mujer Maravilla (2017, Patty Jenkins) donde son puros espejitos de colores porque carecen de perspectiva de género. La Mujer Maravilla es mostrada como una mujer poderosa que puede con todo pero termina retratando a una mujer que se va del mundo de Las Amazonas -donde pareciera que no hay sexo, son todas mujeres y el lesbianismo no existe- y llega a nuestro mundo y necesita la ayuda de un varón para conocerlo. El cine es un reflejo de la sociedad pero al mismo tiempo es una reflexión de la misma.

¿Cómo podemos identificar si existe una verdadera intención de representación o si simplemente es una movida de marketing?
-Requiere un poco de la motivación y el entusiasmo de la espectadora o el espectador. Existen películas o series que te ponen a una mujer protagonista en el afiche y la venden como una película feminista y al final eso no sucede. Un ejemplo muy claro es Mamá se fue de viaje (2017, Ariel Winograd), la película más vista en el 2017. En el afiche aparece Carla Peterson que prácticamente no está en toda la película y termina centrándose en el protagonista hombre. No creo que haya un engaño consciente, pero sí una intención generada por personas que no tienen ningún tipo de formación y terminan reforzando aún más estos estereotipos. Tampoco una película realizada por una mujer es garantía de que tenga perspectiva de género.

Las estadísticas muestran que hay mayor representación de parejas homosexuales entre hombres cuando uno esperaría todo lo contrario por esta influencia de las masculinidades. ¿Por qué creés que sucede eso? Y por otro lado, ¿se siguen representando a las lesbianas como parte del consumo masculino?
-Ésto pasa más que nada por la mirada masculina, concepto que acuñó Laura Mulvey. Todo el cine está atravesado por esta mirada y la pareja homosexual hombre no sólo está más institucionalizada sino que está vista como más normativa dentro del colectivo. El tema de las masculinidades hay que tomarlo con pinzas porque aunque haya una representación de una pareja homosexual varón no significa que no se estén fomentando este tipo de masculinidades normativas.
En cuanto a las lesbianas sí, continúa siendo consumo masculino. Por esta razón la mayoría de las parejas lesbianas que vemos están hipersexualizadas con escenas casi sacadas de una película porno. También tenemos a la lesbiana representada la mayoría de las veces como la machona, antipática, aburrida, solterona. No es suficiente con tirar a la pantalla una pareja homosexual, con eso no hacemos nada. A veces estas historias terminan cayendo en el estereotipo y reforzando aún más lo que está presente en el imaginario colectivo.

¿Cómo se muestran estas masculinidades?
-El cine ha representado constantemente a la masculinidad hegemónica que ha ido variando durante los distintos contextos históricos, pero siempre se mantenían ciertas cuestiones como la del hombre proveedor, el hombre salvador, el que no aceptaba un no como respuesta, violento, agresivo. Podemos verlo en películas de Harrison Ford de los 80s como Blade Runner (1982), donde ciertas actitudes reflejan esta idea que se tenía -y se sigue teniendo en algunas personas- que cuando una mujer dice que no quiere decir que sí. Reflejar todo eso desde la cultura popular y desde películas tan masivas es perjudicial y termina influyendo luego en la sociedad y en la forma de interactuar. Así como decimos que el patriarcado se va a caer, el varón tiene que dejar de sostenerlo, y si lo representamos desde el cine o el arte es un paso.

Por otra parte una de las cuestiones más criticadas es la falta de representación trans o el que se utilicen actores cis para representarlos, como fue el caso de The Danish Girl o la novela Cien días para enamorarse que fue furor en Argentina.
-Lxs personajes trans deben ser representados por personas trans. No sólo para fortalecer la narrativa sino para darles trabajo. Pensemos que la vida de lxs trans se termina a los 35 años en Argentina porque no consiguen trabajo formal, caen en la prostitución, etc. Abrir una posibilidad mayor para que actores y actrices trans puedan formar parte de la industria es fundamental.
Al mismo tiempo está bueno que se representen en la pantalla porque eso también refleja para la sociedad otro tipo de identificación. The Danish Girl (2015, Tom Hooper) es una buena película para ver este caso: es muy difícil que a una película de Hollywood llegue una persona trans como actriz o actor. Sin embargo tenemos casos como el de Una mujer fantástica (2017, Sebastián Lelio) donde la protagonista es una mujer trans y hace de un personaje trans y ganó un Oscar. Entonces sí se puede. El problema es tomar los comienzos como logros. Es una lucha continua porque los derechos que se consiguen siempre peligran.

¿Existe una diferencia entre las formas de representación del cine latinoamericano y el cine de Hollywood?
-El cine latinoamericano tiene ciertas representaciones un poco más honestas que tratan de llevar adelante propuestas más inclusivas y con perspectivas de género que rompen con ciertas estructuras. Hollywood lo que hace es adaptarse a lo que se está consumiendo y tiene la academia de los Oscar representada por hombres blancos heterosexuales. Recién ahora se ve una propuesta de cambio, pero siguen llegando las historias que representan lo que ellos quieren ver o las historias que representan su mirada del mundo. ¿Qué tan inclusivo es cuando en realidad sólo quieren llenar las ansias de la gente y no realizar un cambio? Desde Latinoamérica creo que sí está esa intención, pero terminan siendo películas que no tienen gran alcance y esa es la gran diferencia. Teresa de Lauretis dice que el cine de mujeres y para la mujer -y del colectivo LGBT agrego yo- tiene que empezar a pegarse en el mainstream. Por otra parte como espectadores cuando tengamos la oportunidad de ir al cine aprovechemos para 'darles plata' a las películas dirigidas o escritas por mujeres y el colectivo LGBT, porque así más exposición tendrán y más financiación para sus próximas películas. Lo mismo con las plataformas de streaming como Netflix.

Por último la pregunta del millón: ¿hay que separar al artista de su obra?
-Creo que es una decisión personal. A mí me cuesta separarla y ya no puedo ver películas de Woody Allen o escuchar Michael Jackson, por ejemplo. Hay algo que me genera rechazo. Al mismo tiempo no estoy de acuerdo con la censura ni con no dejar que la gente haga arte, eso lo único que hace es fomentar aún más odio. Hay que verlas para criticar y encontrar dónde apuntar y marcar las problemáticas.

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